El Archivo General
del Estado Mérida se complace en publicar la presente investigación
titulada
“EL
CRONISTA; ALBACEA DE LO COTIDIANO”
Realizada por la Lic.Ramón Sosa Pérez Cronista
Municipal de Arzobispo Chacón. Vicepresidente de la Asociación de Cronistas del Estado Mérida
Razonar a las preguntas “qué”, “cómo”, dónde”, “quién” y “cuándo” es dar con el oficio del Cronista, entendido como el que sabe para contar y que ha partido de la premisa formulando interrogantes hasta aclararlas o al menos, justificarlas en un contexto de interés para quien pide su información. Etimológicamente, crónica viene de Cronos, tiempo; luego entonces; Crónica es tiempo escrito, tiempo hecho palabra y que quien la frecuenta, el Cronista, sea una suerte de albacea del tiempo, de relator cercano de su cotidianidad
La existencia del Cronista como consignatario del saber popular tiene larga data. Era personaje notable en la empresa conquistadora y su testimonio lo hace referente de su historia. Sus aportes son fuente forzosa para indagar el devenir histórico del pueblo. Los Cronistas fueron ineludibles en la conquista y poblamiento de América y Venezuela para acrisolar la notabilidad de los hechos. El Cronista Lucas Fernández de Piedrahita, nacido en Bogotá en 1624, según el Dr. Carlos Felice Cardot “es el primer criollo que escribió la historia de estas tierras (..) se atuvo solo a tradiciones orales”La existencia del Cronista como consignatario del saber popular tiene larga data. Era personaje notable en la empresa conquistadora y su testimonio lo hace referente de su historia. Sus aportes son fuente forzosa para indagar el devenir histórico del pueblo. Los Cronistas fueron ineludibles en la conquista y poblamiento de América y Venezuela para acrisolar la notabilidad de los hechos. El Cronista Lucas Fernández de Piedrahita, nacido en Bogotá en 1624, según el Dr. Carlos Felice Cardot “es el primer criollo que escribió la historia de estas tierras (..) se atuvo solo a tradiciones orales”
Te invitamos a que leas una de
las historias más fascinantes sobre la época Colonial Venezolana
Enclavada en el valle del
Carmelo se encuentra “La Hacienda la Victoria” ubicada
actualmente en el Municipio Pinto Salinas del Estado Bolivariano de Mérida,
se vincula estrechamente con la historia colonial, como icono insigne de la
Venezuela cafetalera de finales del siglo XIX, El declinar de la producción
de cacao como eje de la economía nacional, da paso a la caficultura. por
cuanto la producción y comercialización del café, no solo se realizaría en
las áreas de cultivo creadas y organizadas en el periodo colonial, sino que
por requerir la siembra del café de tierras ubicadas a una altura de 800 a
1500 msnm, originaria nuevas áreas de producción, en este sentido las tierras
del valle del Carmelo resultan ser desde el punto de vista ecológico,
adecuadas a implantar enclaves de cafeto, por lo que esta zona se convierte
en el bastión cafetalero por excelencia del Estado Mérida.
Lcdo. Carlos L. Chuecos R
DPP Archivo General del Estado Mérida
El Archivo Generald del Estado Merida se complace en publicar la presente investigación titulada "La formación de la identidad de los afrodescendientes durante la colonia en el sur del Lago de Maracaibo". Realizada por el Doctor en Historia Luis Alberto Ramírez Méndez. Investigador del Grupo de Investigación de Historia de las Regiones Americanas (GIHRA) de la Escuela de Historia, Facultad de Humanidades y Educación. Universidad de Los Andes. (Mérida-Venezuela) Este artículo es un avance del proyecto sobre el estudio histórico del sur del Lago de Maracaibo, desarrollado en el Grupo de Investigaciones de la Regiones Americanas adscrito al CDCH-ULA. Mérida y a la sede Bobures de la Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt. En donde se analiza el proceso de conformación de la autoidentificación, que progresivamente fue asumida por los afrodescendientes en la naciente sociedad que se conformó en el sur del Lago de Maracaibo, durante la segunda mitad del siglo XVIII y que perduró con amplia aceptación hasta principios del siglo XX.
Palabras claves: identidad- Sur del Lago de Maracaibo- Morenos Libres- Chimbánguele
Por Luis Alberto Ramírez Méndez
martes, 13 de octubre de 2020
210 años de la emancipación de la Provincia de Mérida.
¿El nuevo reto que nos toca afrontar ante el COVID-19… “Educarnos tanto a nivel personal como socialmente”
Será que estas herramientas nos permitirán convivir con esta nueva pandemia que tanto nos agobia?
Articulo publicado por la Lcda. María Villafañe.
Como toda crisis de salud, la pandemia del coronavirus (COVID-19) nos pone de frente a los temas cruciales de la vida, entre ellos el de la educación. En este caso, se trata de una educación o re-educación personal y colectiva que nos permita enfrentar juntos un evento de la naturaleza para el que estamos escasamente formados e informados. Educarnos tanto personalmente como socialmente, y de manera rápida, es el reto que nos toca ahora.
Existen cuatro componentes que debemos tener presente al momento de asumir este reto: cuidado, conocimiento, responsabilidad y respeto.
Considerando que el cuidado es necesario, se trata es de cuidarnos a nosotros y a los demás,es decir, ejecutar los actos necesarios para evitar la enfermedad, y si la adquirimos, o alguien a nuestro alrededor la adquiere, hacer lo necesario para curar y para no contagiar a otros.
EL segundo componente de la educación: el conocimiento,que no es más que una sensación de certidumbre, pero en realidad es algo sumamente inexacto. Ahora más que nunca surgen “grandes expertos” en todos los campos del “conocimiento”, que recomiendan esto o lo otro, y que nos convencen según sea la tendencia de nuestro pensamiento: confiar en la ciencia nos hará seguir sus recomendaciones.Estos criterios personales se toparán, además, con una inmensa variedad de medios de información llenos de contradicciones entre sí, y con muchas imprecisiones, casi todos pregonando que dicen la verdad. ¿Cuál es la página de internet más confiable, el periodista más objetivo o nuestro amigo o familiar mejor informado?
En la crisis actual, la elección del conocimiento que seguiremos para cuidarnos, implica una gran responsabilidad,no sólo por nuestra propia salud sino también sobre la de los demás. Esa responsabilidad se duplica cuando, colocándonos en la posición de quien enseña, exponemos nuestra forma de pensar, es responder por la vida del otro.
El cuarto y último elemento: El respeto, es el reconocimiento de que la otra persona es distinta a mí y que debo asumir siempre su libertad de ejercer el propio criterio. En momentos en que la acción colectiva es imprescindible, el respeto es la base para que la comunicación fluya entre la gente. Para enseñar algo a alguien, sean nuestros hijos, alumnos o conciudadanos, no hay mejor punto de partida que el respeto, cuya dimensión esencial es no intentar imponerse sobre el otro.
El cuidado, el conocimiento, la responsabilidad y el respeto, entendidos como amarnos y educarnos unos a otros frente a la crisis. Esta actitud hará que nuestras decisiones no se conformen con un primer vistazo al propio criterio o al criterio ajeno, ni con propagar información que no hemos revisado con seriedad. Cabe destacar que es gracias a la ciencia que todos nos hemos enterado del coronavirus, que hablamos de él y estamos atentos a su evolución, y que es sólo por la confianza que le tenemos al conocimiento científico que aceptamos cuidarnos de no adquirir la enfermedad ni propagarla, sólo por eso sugerimos que sigamos guiándonos por lo que la ciencia descubra y recomiende, y actuemos de principio a fin sobre sus bases, difundiéndolas entre todos aquellos que quieran escucharnos.
A manera de reflexión… concluyo con mi análisis que el COVID-19, nos dio un revuelo como sociedad, nos ha marcado desde todo punto de vista, ya que una vez pase esta terrible pandemia, es posible que cambiemos nuestra manera de enfocar la vida, si bien es cierto que el Coronavirus ha dejado huellas imborrables a lo largo que va del año, en lo personal a mi deja una lección de vida.
En diversas oportunidades, el Archivo General del Estado Mérida ha tratado de estimular a los alcaldes a rescatar y organizar los archivos municipales. Ha habido un entusiasmo inicial que luego se evapora, sin que se vislumbre una decisión que se corresponda con la responsabilidad de salvar ese patrimonio histórico.
Una visión desapasionada nos lleva a una sola conclusión: la mayoría de los archivos municipales de la entidad federal se guardan en ambientes no aptos desde el punto de vista de la conservación, generalmente junto con objetos inservibles, expuestos a un continuo deterioro, sin tener en cuenta la fragilidad del papel.
De continuar esta situación, a quién reclamarán nuestros hijos, nietos y bisnietos la desaparición de los documentos municipales? Porque, seguramente, ellos analizarán mejor que nosotros la importancia de la información que proporcionan esos documentos.
Por tanto, es absolutamente necesario reflexionar sobre la necesidad de escribir la historia de los pueblos, para lo cual los gestores públicos deben tener un mínimo de sensibilidad que les permita virar la cara y el corazón hacia los repositorios documentales y decidir salvarlos para la posteridad, tratándose de un componente importante del patrimonio cultural de la entidad federal.
Se imponen medidas urgentes para recuperar esos documentos, en primer lugar, contratar personal capacitado o que deseen capacitarse en Archivística; al efecto, el Archivo General del Estado ofrece cursos de organización de archivos centrales y de oficina. Algunos empleados aplican en sus oficinas métodos alejados de las técnicas modernas de organización, pero que funcionan para localizar, al menos, alguna información solicitada por los usuarios.
Lo importante es entender que conservando esos documentos se resguarda parte importante de nuestra memoria histórica.
A la hora de guardar documentos oficiales, los locales deben tener buenos techos, evitando el asbesto y el zinc porque causan terrible deterioro al papel; si es posible, con ventanas interiores que impidan, en cierto modo, la entrada de polvo, monóxido y humedad en días lluviosos. Quiere decir que los archivos necesitan espacios adecuados, por lo que a la hora de construir inmuebles para las alcaldías, se debe prever con visión de futuro un sitio adecuado sólo para el funcionamiento del archivo municipal.
Para guardar y proteger los documentos se recomiendan los archivos rodantes llamados “archimóviles”; de otra manera, estanterías metálicas de buena calidad y unidades de conservación comúnmente llamadas, “cajas de archivo”, fabricadas con tal propósito”.
Debemos recordar que una sociedad organizada debe contar con una memoria escrita accesible a todos los ciudadanos y que aporte elementos para conocer y reflexionar sobre el pasado y el presente.