El
Archivo General del Estado Mérida, se encuentra posicionado como uno de los
repositorios documentales de la época colonial, con más importancia y cuidado
del país, en el Fondo Protocolos, prevalece una tipología recurrente que, aun
en la actualidad funcionan para efectos legales, como los actos de ventas, dentro de nuestro archivo
se custodian registros sobre casas, terrenos, animales, esclavos, materiales
para construcción y la agricultura, entre otros; sin embargo, en esta ocasión
abordaremos la venta de una hacienda en
Mucupiche.
El
Documento fechado el 24 de
diciembre de 1831, del cual se solicitó su transcripción como copia
fiel y exacta del documento original, con la finalidad de constatar que la posesión pertenece a un terreno privado
y no al Estado. Este caso evidencia claramente el objetivo principal que tiene un documento que
se guarda en el archivo. Como es bien sabido, los archivos en Venezuela se
rigen por la Ley de Archivos Nacionales (2022) publicada en Gaceta Oficial N°
6.714 Extraordinaria, estas entidades se encargan de que el documento sobreviva
físicamente en el tiempo protegiendo su integridad, por otra parte son el Código Civil y el Código de Procedimiento
Civil los que determinan como se utiliza la documentación resguardada para
ganar o defender un caso en un juzgado.
Por
lo tanto, en este escenario donde volvemos a entrar al ruedo, dependiendo
mayormente de la dificultad de la grafía que está contenida en el documento, en
este caso, nos encontramos con una tipología de letra que en la paleografía, la
llamamos: Letra Itálica o Humanística.
Este estilo gráfico surgido en Italia en el siglo XV, sustituyó las complejas y angulosas grafías góticas y
procesales, revolucionando la escritura europea por su rapidez de ejecución y
alta legibilidad, comenzando a sustituir la complejidad de la letra cortesana y
procesal, consolidándose plenamente en el siglo XVII y XVIII en Hispanoamérica.
La letra itálica se convirtió posteriormente en
la escritura oficial del nuevo orden republicano y civil, utilizada por notarías, tribunales y
escribanos públicos por su estandarización y legibilidad.
En
este manuscrito de 1831, nos encontramos
con una letra con inclinación pronunciada a la derecha, resultado del
movimiento natural y rápido de la muñeca, su continuidad es la clave para
entender la letra cursiva del latín currere, "correr". La
pluma "corre" sobre el papel sin despegarse, se recuperan las formas
armónicas y redondeadas de las minúsculas, simplificando las letras góticas se
elimina la complejidad geométrica, los trazos innecesarios y las distorsiones
que hacían de la letra gótica un estilo lento de escribir y difícil de leer, se
le devuelve a la letra sus curvas
originales.
Asimismo,
una de las transformaciones más esenciales
en la historia de la escritura con la aparición de la letra itálica o humanística
fue la reducción de abreviaturas, siendo
una característica primordial de las escrituras de tipo procesal y cortesana, utilizadas para ahorrar el costoso pergamino o
ganar espacio, el exceso de abreviaturas convertía los textos en
“criptogramas”, para los humanistas del siglo XV eran textos oscuros e
inaccesibles, por lo tanto la letra itálica se aplicó con un criterio de limpieza
y desarrollo completo de palabras.
Finalmente
este texto manuscrito se consolida como un contrato de bienes raíces de la
época, tal como es la venta de la Hacienda de Macupiche, el 24 de Diciembre de
1831, el uso de la itálica respondía a dos necesidades jurídicas esenciales: seguridad
y claridad legal. La precisión de la escritura humanística evitaba
malentendidos en la descripción de linderos,
hectáreas, precios y nombres de los otorgantes, reduciendo así los pleitos territoriales.
Fuente: Compraventa. Carta de venta de Manuel Rodríguez a
Juan Bautista Álvarez de Silva de parte de la hacienda de Mucupiche. Mérida, 24
de diciembre de 1831. Protocolos. Tomo. CIV FF. 98v-100r. Dirección Estadal del Poder Popular del
Archivo General del Estado Mérida.


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